El lujo de contar siempre con el son de Adalberto

El lujo de contar siempre con el son de Adalberto

Definitivamente para los que asistieron al concierto ofrecido por Adalberto Álvarez y sus invitados en el teatro  Karl Marx la noche del  sábado, quedó  confirmado que cantar, bailar y contar siempre con el son de este músico, intérprete, compositor y director de orquesta, es un lujo para la historia musical cubana.

Celebrar los 46 años de carrera del maestro sonero y los 35 de la fundación de  la orquesta que le acompaña, fueron las principales motivaciones de esta producción, que devino en un homenaje memorable a la obra de quien ha tenido la hazaña de defender el son, sin hacer concesiones, ni renunciar a la esencia del género musical bailable que representa.

De la misma manera en que no se ha dejado llevar por la moda musical de cada momento vivido, durante todos estos años.

Fotos, proyectadas en las pantallas gigantes de PMM, pertenecientes a la infancia, adolescencia, incluyendo a sus padres, amigos, personalidades de la música nacionales e internacionales con los que ha compartido Adalberto, sirvieron de preámbulo al Septeto Santiaguero, agrupación que con su calidad artística, asumió la apertura musical del espectáculo, interpretando Son para un sonero, todo un clásico que rememoró los inicios creativos del Caballero, que en manos y voces del septeto, alcanzaron nuevos bríos.

Seguidamente Marino Luzardo, dio lectura a unas palabras creadas para la ocasión, por el premio de periodismo cultural, Guille Vilar y presentó al protagonista de la noche, quien luego de saludar y agradecer la presencia del público, se sentó en un moderno butacón, para disfrutar, además de participar y conducir un espectáculo, que bajo la dirección artística del afamado, Santiago Alfonso, conmovió a todos, de principio a fin.

Luego de ese instante, fue interpretado por la orquesta de Adalberto Álvarez y su Son De Cuba Pál mundo entero,  levantando de sus asientos a los asistentes, para de inmediato quedar asombrados ante el anuncio de los próximos invitados: Pancho Amat, en el Tres, quien integró durante varios años la nómina de la orquesta del maestro; y Alain Pérez,  destacado músico, compositor e intérprete.

Ambos embargados de emoción asumieron magistralmente, Tu fiel trovador.

De inmediato, el más joven y nuevo vocalista de la orquesta, cantó,  Son de la madrugada, mostrando sus cualidades  como intérprete en las que se destacan su afinación, y amplio registro.

Es  bueno recordar, que este tema fue estrenado  por Tiburón Morales y se convirtió en un hiten en la década de los 80, cuando Adalberto dirigía Son 14.

Apenas existió tiempo para recuperase de las emociones, pues a continuación se anunciaba la presencia de, Alexander Abreu, quien  ante la sorpresa del público y su admiración por El Caballero del Son, se hizo sentir por su conocido estilo, fuerza musical y escénica, al cantar, Pura Imagen.

Alexander, concluyó reafirmando que mucho le debe a la obra del que  considera uno de los músicos y compositores cubanos que más lo han influenciado.

Otro de los temas de gran popularidad en el ámbito musical actual, Los caminos de Ifá, también fue recreado por la orquesta, para dar paso a uno de los momentos más emotivos del concierto, pues el autor de, Un pariente en el campo, compartió  de manera familiar con los presentes, el significado de Rosa Zayas, su querida madre, en su vida y obra.

Llegaba entonces otro impacto musical y sentimental. Tocaba el instante de escuchar al piano a Frank Fernández, maestro de maestros, acompañando las voces de Adalberto Álvarez y  Jorge Luis Rojas “Rojitas”, quienes a dúo hicieron,  Santa Cecilia, pieza creada por Manuel Corona.

Otra sorpresa, daría continuación a la anterior. Paulo F.G, quien formó parte de la orquesta de Adalberto y estrenó- años atrás-, Fin de semana, alzaba su voz para de manera impecable, rememorar esa parte de la historia y rendirle tributo a su autor.

Para darte amor, fue la próxima propuesta a cargo de Michel Poli y Jennifer Álvarez seguido de Somos Latinos, en el que Kevin, el nieto de Adalberto, hizo un solo de pailas demostrando el arraigo  y probado talento musical que le acompaña desde su infancia.

Kevin, es conocido por el público, por su participación en la compañía de teatro infantil La Colmenita.

No podía faltar en este homenaje, el maestro, José Luis Cortés, quien insistió en demostrar todo lo que tenía de Mozart la música del Caballero, refiriéndose específicamente al tema, A Bayamo en coche, con el que logró levantar a todos de sus asientos, dada la calidad de sus interpretaciones.

Cortés, mencionó lo importante que resultada para él, como músico, la existencia del hijo ilustre de Camagüey, que nació en La Habana. Al que le reconoce haber llevado a la Escuela Nacional de Arte, el son, género prohibido en la escuela, cuando eran estudiantes.

Emilio Frías,”El niño”, popular intérprete y compositor cubano que también apostó por el son desde sus inicios, se encargó entonces, de cantar ese conocido tema y mantuvo a las más de 2 mil personas que asistieron al Karl Marx, de pie y con gran regocijo.

Ella es una abusadora,  dio continuación al espectáculo y al concluir  y sin dar tiempo para cambiar el ánimo, entraba Mandy Cantero, vocalista de Van Van para dar fe de su carisma, y alto nivel de improvisación al recrear Tal vez vuelvas a buscarme, otro de los clásicos del repertorio de la orquesta.

Se sumaron de inmediato, en la interpretación  de Agua que cae del cielo Robertón y el Lele, también vocalistas  de Van Van, al que se sumó Samuel Formell, dejando un derroche de entusiasmo que se mantuvo, al regresar a escena, Rojitas- quien como si el tiempo no hubiera pasado- con la misma voz, entonación y registro de antaño, regaló, La novia de un amigo mío.

Cuando todos pensaron, que habían concluido las propuestas de la noche y no existirían más asombros,  Rojitas se unió a Tania Pantoja, rememorando con sus voces de impresionantes registros Vivir lo nuestro, canción que hizo época en Cuba, debido a la  versión orquestada por el también, Premio Nacional de la Música.

A ello le siguió A bailar el toca, toca, otro éxito de  todos los tiempos, en la historia de la agrupación.

Posteriormente, El Caballero del Son, hizo referencia  a lo esencial que resulta en su vida  el amor a  sus hijos, por ello,  pidió que le acompañaran todos en la escena, a amanera de reconocimiento.

Minutos después, anunció una canción creada por Tite Curé dedicada a su amigo Papo Lucas, que estrenaría la orquesta en esa ocasión, teniendo como pianista en su carácter de invitado a, Brayan Álvarez, el  menor de sus hijos, recién graduado de  piano.

Música y pasión, perfección y estilo personal, fueron demostrados por el joven Álvarez.

Rápidamente, Cuba Ron, la Agencia Musicalia, ARTex y el Instituto Cubano de la Música, entregaron  reconocimientos al anfitrión de esta celebración.

Acto seguido llegaron al escenario, César Pupy Pedroso, Lazarito Valdés, Paulo F.G, Enrique Álvarez, Rojitas, Tania Pantoja, Pancho Amat, Rafaelito Lay, Samuel Formell, Robertón, Lele, Mandy, Fernando Dewar, Alain Pérez, Manolito Simonet, José Luis Cortés,  Enrique Álvarez, sorprendiendo a Álvarez Zayas,  con un especial regalo.

Nada más y nada menos que con un tema creado, por Lazarito Valdés, Tamayito y Alberto Cárdenas, manera especial para Don Adalberto, y en la voz del puertorriqueño, Gilberto Santa Rosa. La canción inesperada, conmovió a todos  y provocó lágrimas de  emoción al protagonista del concierto.

No se hizo esperar el coro a voces de todos los invitados, así como sus improvisaciones y claro, se acercaba el gran final, en el que no podía faltar, el tema emblemático del sonero: ¿Y qué tú quieres que te den?

Durante más de dos horas, el público disfrutó de un espectáculo hilvanado  para sorprender, además de calar hondo en los sentimientos de los artistas que participaron, en el propio Adalberto y su orquesta, y en los asistentes al teatro, que una vez más se involucraron, cantando y bailando, cada tema de una obra musical conocida y que a su vez, les pertenece por derecho.

Presencia de la compañía danzaria de Santiago Alfonso, que acompañó varios temas con su arte, diálogos y anécdotas entre los artistas y Adalberto, que conmovieron al público,  respeto, agradecimiento y admiración por su obra, a las que se sumaron, emociones entrañables, excelencias artísticas y musicales, fueron vivencias inolvidables de esta celebración.

El concierto homenaje, que también reverenció a la música popular cubana, fue grabado por el sello discográfico Bis Music de Artex permitiendo dejar el testimonio, para  las nuevas generaciones y  para aquellos que no lograron asistir la noche del 17 de agosto de 2019, de una presentación en el que grandes músicos cubanos, rindieron merecido tributo a un músico sencillo y excepcional,  que con su obra y cualidades humanas, además de formar parte de la nómina de los imprescindibles de la historia musical cubana, se ha ganado el respeto y cariño de su pueblo, así como el merecido título, de El Caballero del Son.

Por: Marianela Dufflar/Cubadebate

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