El objetivo de la música bailable es el bailador

02 Jul, 2015 por Alain Valdés Sierra fuente Granma

Adalberto Álvarez es un artista imprescindible de la música popular bailable de las últimas décadas en Cuba, condición que reafirma con cada material fonográfico que pone en circulación.  Aho­ra las palmas le llegan con Respeto pa´ los mayores, un álbum que con poco más de dos años en la calle ha tenido una excelente acogida por parte de sus seguidores y el público bailador en general. Nominado con este ál­bum al Premio Cubadisco 2015 en la ca­tegoría de Música Popular Bailable, el Caballero del Son lo cataloga como uno de sus trabajos a los que más partido le ha sacado, porque a diferencia de grabaciones anteriores, to­dos los temas recogidos en él han tenido éxito en la radio y han sido muy bien recibidos por los se­guidores de su música. Sé que a la gente le gusta, dijo Álvarez en diálogo con Granma,  me piden los temas en los conciertos, además me llegan los reportes de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) sobre lo que seguidores de la orquesta bajan de Internet. “También nos guiamos mucho por las presentaciones de la agrupación en el extranjero, la gen­te nos pide cualquier canción de este álbum porque lo conocen. Por otra parte, en Cuba nos ha ido muy bien, además de ser nuestro público na­tural es el que más conoce nuestro trabajo y tiene criterios para hacer juicios muy completos sobre la propuesta musical que le hacemos”. —Con las nuevas tecnologías se abren nuevos horizontes para el mercado discográfico, ¿cómo le ha ido a su música en esta vía de co­mercialización? —A nosotros nos gusta mucho el disco físico, y al público también, les da cierto sentido de propiedad. Además muchos llevan sus discos a los conciertos para que los firme y así tener un recuerdo. Lamentablemente el precio de los discos en Cuba es muy alto para el poder adquisitivo de la media, por lo que no hay esas grandes ventas, a eso se suma que cuando un  álbum se agota las disqueras no hacen una nueva tirada. No sé la razón, pero ahí es donde nos beneficiamos con las ventas por Internet, porque nuestro trabajo puede llegar a mayor cantidad de personas de forma más rápida y económica. “Para Adalberto Álvarez y su Son esta vía ha sido maravillosa, la aceptación del disco y su consumo por Internet ha sido tremenda. Estamos muy contentos porque lo que más nos interesa es que la gente conozca y consuma nuestra música, que es el objetivo principal de lo que hacemos. “Pero por otra parte esta situación merece un análisis más profundo en nuestro contexto. Por ejemplo, en el caso de la música popular bailable, lo más vendido son discos pirateados, y eso va en detrimento del artista y su trabajo como producto cultural. Si vendes un disco en 15 pesos, y después aparece alguien vendiéndolo, aunque la ca­rátula no sea original y la calidad no sea la misma, en cinco pesos, el primero se queda en la vitrina. Con Respeto pa´ los mayores me pasó algo parecido, los vendedores de la calle empezaron a promocionarlo con una carátula que no era, los títulos de las canciones eran incorrectos, y sin embargo la gente estaba convencida de que ya tenían mi disco. “Son cosas que no deberían suceder, se debe crear una forma de proteger al artista y su obra, así también se cuida al público de ser engañado. Creo que una de las formas de evitar esto es lograr que las producciones discográficas sean más accesibles al cubano medio, hacer un estudio para vender a bajos precios, que todos puedan adquirirlo”. —La próxima edición de Cu­ba­dis­co está de­dicada a la música popular bailable, ¿en qué estado ve usted al género hoy? —Es muy bueno que el evento sea dedicado a la música popular bailable porque quizá ayude a reflexionar un poco acerca de lo que necesita el género para mostrar una mejor salud. Un evento así es la oportunidad ideal para que pensemos un poco en qué falta, qué hay que hacer. “En los últimos tiempos han surgido agrupaciones de muy buena calidad, pero entre las que más prometen están sin dudas El Niño y la Verdad y otra que yo digo que de nueva no tiene nada porque todos son músicos de probados valores y lar­ga trayectoria, como Alexander Abreu y Ha­bana D´ Primera, dos agrupaciones que constituyen la vanguardia de la nueva generación de orquestas y que de manera muy acertada están marcando el camino. Aunque, insisto, lo que más necesita la música popular bailable son espacios, un viejo reclamo de los artistas y el público. “A veces no se entiende qué queremos decir con falta de espacios, y con esto nos referimos a lugares para bailar. La gente confunde el espacio de bailar con el de concentración, y pongo como ejemplo el Salón Rosado de la Tropical, que tiene una buena pista pero funciona de manera diferente en su programación habitual a cuando, por ejemplo, sesiona Baile en Cuba. Es el mismo lu­gar, pero la mentalidad del público cambia. “Por eso creo que deberían habilitarse nuevos espacios para el bailador, para que la gente disfrute del baile en pareja y las orquestas tengan la oportunidad de ver qué quiere el público en ese sentido. Si el próximo Cubadisco está dedicado al género, para ese entonces deberían existir esos espacios y quedarse después de terminado el evento, aunque no hablo solo de La Habana, el baile es un fenómeno nacional y en todo el país hacen falta lugares para bailar”. —¿Cómo aprecia la inserción del trabajo de su orquesta en el mercado norteamericano, que de manera general ha sido tan esquivo a las agrupaciones cubanas? —A nosotros de manera general nos ha ido muy bien. En Estados Unidos y Puerto Rico la música popular bailable cubana disfruta de gran aceptación, y lo digo a partir de mis propias experiencias. Por ejemplo en Puerto Rico, donde nos presentamos hace muy poco, el público se toma el baile muy en serio, pero en Estados Unidos igual, allí viven muchos latinos y sus descendientes, que son muy conocedores de este tipo de música, además de que con los años ha crecido el número de americanos que disfrutan de nuestro trabajo. Allá bailan un poco diferente, más pausado, no tan rápido como exige la timba, y por eso cuando tocamos para ellos encaja tan bien la música de Adalberto Álvarez y su Son. “Creo que a raíz de los tiempos que corren se va a producir un fenómeno bien interesante con la música popular bailable, y es que la gente va a venir a bailar aquí. Cuba es una atracción para cualquier turismo, pero en especial para el americano porque le ha estado prohibida por mucho tiempo, y una de las cosas que vendrán a buscar es nuestra música.  Hay que tener eso muy en cuenta, para cuando suceda estemos a la altura”. —Gran parte de su éxito está en la forma pausada de asumir el género, no tan agresiva como la timba de los 90... —Creo que es una forma en la que el músico se da cuenta, sobre todo cuando tiene la experiencia de chocar con bailadores que no son cubanos, de que tiene que trabajar para el mundo y pensar en todo tipo de bailador. Cuando ve el fenómeno del baile así, debe tocar una música asequible a todo tipo de bailador, y creo que eso es lo que están haciendo orquestas como Habana D´ Pri­mera y El Niño y la Verdad. “Hay un término medio entre la timba y el son que es el que utilizan estas orquestas, incluyendo a Adalberto Álvarez y su Son. Cuando pienso en esto recuerdo a Juan Formell, al que le decía: ‘Juan, tú nunca has corrido y has puesto a bailar al mundo’. El estilo de Van Van es indiscutiblemente uno de los más bailadores de la música popular cubana, y nunca ha sido agresivo porque está en función del bailador. Formell y yo coincidíamos en que cuando tocábamos le mirábamos los pies al bailador, para saber qué es lo que quiere, qué necesita. El objetivo de la música bailable es el bailador, no tocar para el músico, y ese es el concepto que hemos defendido como agrupación durante décadas”. —Maestro, sabemos que trabaja en un nue­vo disco, háblenos de él. —Yo diría que no es el disco “nuevo” que la gente podría esperar, porque es una placa que re­cogerá temas de producciones anteriores que no fueron todo lo conocidas que debieron ser, quizá porque fueron opacados por otras canciones del mismo disco. Este álbum es algo que nos debíamos todos los de la orquesta, donde tengo mu­chos músicos jóvenes que no conocían mu­chas de estas canciones y, como ellos, montones de personas en la calle. “La diferencia es notoria, ya lo he probado. Por ejemplo, hay un tema titulado El mal de la hipocresía que al escuchar las dos versiones mis hijos no creían que se trataba de la misma canción, por eso creo que puede funcionar el disco, igual me pasó en La Tropical con La soledad es mala consejera. “Las letras se mantienen muy actuales, abordan temáticas que no han perdido vigencia, y además da la posibilidad de que la gente, sobre todo los jóvenes, conozcan una música a la que no se le hizo justicia. “Hice una encuesta en Facebook, y me sorprendí con las cosas que pide la gente, no solo los títulos conocidos como Son de la madrugada y A bailar el toca toca, por mencionar algunos, sino otros que en su momento no fueron muy escuchados, por lo que para muchos serán completamente nuevos. “El disco tendrá diez temas y quizá algunos invitados, de hecho ya tengo uno confirmado que es Leoni Torres, aunque hay otros cantantes que quieren formar parte del proyecto. Estamos ha­ciéndolo con mucha calma, tomándonos el tiempo necesario para que todo salga como queremos, por eso creo que va a ser un buen disco, que le gustará a la gente. “Saldrá bajo el sello BisMusic y lo estamos grabando en Abdala tema por tema, para ir probando cómo lo recibe la gente, eso nos interesa mu­cho, queremos ver qué pasa con el bailador”. Inmerso en pleno trabajo creativo, Adalberto Álvarez y su Son mantiene a la par una intensa agenda de presentaciones dentro y fuera de Cuba, además de sus conciertos habituales en las casas de la música. Ahora mismo el destacado músico, arreglista, compositor y productor, junto a sus muchachos, hace bailar a los venezolanos, público con el que tuvo un feliz encuentro en el pasado mes de marzo. Luego serán una de las agrupaciones en cartelera en los festejos por los 500 años de fundada la Villa de Santiago de Cuba; mientras que en octubre se presentarán en el Festival de la Cultura Maya y después en la Fiesta del Caribe de Cancún, ambas celebraciones en México.